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lunes, 9 de marzo de 2015

Ya disponible en descarga gratuita el remake del clásico Knightmare de MSX

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Ya podéis descargar totalmente gratis desde la web de Demon Videogames, el esperado remake de Knightmare, aquel excelente shooter de Konami para MSX (y Famicom) que inauguró la saga del mismo nombre. Tras un pequeñísimo retraso de unos días con respecto a la fecha inicialmente anunciada, el juego de Demon captura perfectamente la esencia de aquel estupendo cartucho de Konami de mediados de los 80.
Tal y como nos comentan sus autores: "Si la gente que lo juega, revive de alguna manera aquellos años de los 80 con los juegos de Konami, eso significa que todo el esfuerzo hecho está bien hecho :-)" Aquí podéis echarle un ojo al trailer de presentación:




Como con el anterior Project Xinatra, en Demon Videogames han optado por unos gráficos pintados en alta resolución de gran colorido, respetando las características del original y dotándolo de algunos efectos especiales más contemporáneos. La música vuelve a ser trabajo de Microtono, que nuevamente lo borda con sus composiciones, y tendréis la opción de compartir vuestras partidas con un amigo, gracias a la opción multijugador local. También podréis disfrutar de una carátula a todo color genial, para así 'fabricaros' vuestra propia edición física en caja del juego, y un manual digital en PDF del que deberían aprender las grandes compañías del sector que solo ofrecen panfeltos o documentos de texto sin gracia:

¡A revivir una leyenda!

Podéis descargar el remake desde su web oficial, totalmente gratis








viernes, 19 de julio de 2013

Primer Concurso de RetroRelatos de RetroManiac - Destino

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1º Concurso RetroRelatos de RetroManiac

Destino, por Jaime Ribolleda

Lentamente, con la pereza del que sabe que le espera una dura jornada por delante y no siente prisa alguna por darle comienzo, el hombre salió de la fría casa en busca de un balde de agua con el que asearse antes de sentarse a tomar el desayuno que su mujer preparaba en esos mismos momentos. Miró al cielo con preocupación, tratando de determinar a qué distancia se encontraba la tormenta cuyo sordo rumor oía desde que había abierto la puerta. El cielo, sin embargo, aparecía completamente despejado. Iba a ser un hermoso día.

Arrastrando los pies, llegó hasta el pozo y, laboriosamente, jalón tras jalón, subió el cubo hasta el borde, desde donde lo inclinó con la destreza nacida de la rutinaria práctica. El murmullo se hacía más y más audible. El campesino, extrañado, volvió a levantar la mirada, llevándola de extremo a extremo de la oscura franja de cielo sobre su cabeza. Ni una sola nube a la vista. Extrañado, pero habituado a los impredecibles cambios a los que el capricho de los Dioses nos someten, cogió el cubo y dio media vuelta, pensando en las gachas que, una mañana más, le esperaban en la casa.

Pero algo llamó su atención. Un imperceptible movimiento en el rabillo del ojo, o un sutil cambio en la densidad de las sombras, le hizo girar la cabeza hacia su derecha. Había algo a lo lejos. Algo enorme, moviéndose a una velocidad endiablada por sus tierras. Girando sobre sí mismo, el campesino dio varios pasos en esa dirección, forzando la vista, tratando infructuosamente de delimitar siluetas en la oscuridad de la última hora de la madrugada.

Poco a poco, la negrura fue tomando forma, mientras el rumor que había tomado por el sonido lejano de truenos se hacía más audible y conciso. El sonido de los cascos de un caballo. Como invocado por su mente al discernir por fin la naturaleza del sonido, un gigantesco caballo, el más grande que hubiera visto jamás, apareció ante sus ojos.

Con las largas crines azabache perladas por el sudor, los belfos cubiertos de espumarajos, y los flancos salpicados de sangre, el animal era una visión de pesadilla. En su cercanía, podía notar el suelo temblar bajo el terrible impacto de los cascos del bruto, con los que arrancaban enormes trozos de tierra que lanzaba al aire, dejando a su paso un literal rastro de destrucción.

El campesino se detuvo, inmovilizado por el miedo. El sentido común le decía que saliera corriendo hacia su casa; pero la curiosidad, su diez veces maldita curiosidad, acabó por imponerse, como solía, al recelo. El descomunal caballo ejercía una fascinación imposible de eludir en el hombre, embebido en el recuerdo de las historias que en su juventud le contaron sobre la Edad de los Héroes. Se acercaría un poco más, sólo un poco más, para poder ver al jinete de tan extraordinaria bestia.

Ni aún la temeridad nacida de la curiosidad logró que el hombre acelerara el paso. Notaba como todo su cuerpo vibraba al ritmo sincopado del violento batir de los cascos del caballo. Paso a trabajoso paso se fue acercando perpendicularmente a la furiosa línea que el caballo cortaba en sus tierras mientras, sorprendido, una risilla nerviosa se escapaba entre sus labios al pensar que podría aprovechar los surcos trazados por el extraordinario bruto para acabar de plantar las calabazas sin tener que dejarse el espinazo.

Estaba ahora lo bastante cerca, y traía el naciente día la suficiente claridad para distinguir no una, sino dos figuras sobre el caballo. La primera de ellas, un guerrero vestido con peto, grebas y yelmo, cuyo penacho ondeaba furiosamente al viento. Detrás suyo, firmemente asida a su cintura, lo que parecía una niña vestida con un rico vestido blanco, arrebujado alrededor de sus piernas. Una docena de hipótesis pasaron por la cabeza del campesino, que miró en la dirección de la que los jinetes provenían, la región del monte Atos, esperando ver, a la zaga, el motivo de su alocada carrera. Pero sólo los restos de la tierra levantada por los cascos del caballo aparecían a la vista.

De pronto, el caballo tropezó. Un nudo se formó en la garganta del hombre que vio, casi como si los actores de la tragedia que estaba teniendo lugar ante sus ojos se hubieran introducido en una tinaja de aceite, cómo el bruto se desplomaba y los jinetes salían despedidos por los aires. El guerrero giró en mitad del arco ascendente y enlazó sus recios brazos alrededor de la niña, encerrándola en un escudo de carne y hueso. El impacto fue tremendo. Perdida toda cautela, el labriego salió corriendo en pos de los caídos, preguntándose si habrían podido sobrevivir a semejante choque; desde luego, reflexionaba, él se hubiera roto el cuello.

La nube de polvo levantada por el doble impacto se disipaba apenas cuando el hombre llegó junto a la pareja. Cubiertos de tierra, los jinetes estaban en el suelo, unos pasos más allá del caballo; el guerrero se encontraba boca arriba, con los brazos aún cerrados alrededor de la niña, que estaba hecha un ovillo sobre el torso del hombre. Mientras se acercaba a la pareja, dirigió una fugaz mirada al hermoso caballo que yacía a su izquierda con los ojos desorbitados y la lengua colgando; muerto por el agotamiento.

Se agachó junto a los caídos, tratando de determinar si habían sufrido el mismo destino que el noble bruto. Al poner su mano sobre el hombro del guerrero, la mano de éste se disparó hacia arriba, cogiéndole por el cuello. Aún cuando el campesino era un hombre aún joven y fuerte, curtido por años de duro trabajo en el campo, la mano del jinete se cerraba sobre su cuello como un cepo, con irresistible fuerza que no pudo vencer.

Fue entonces cuando la niña se dio la vuelta, incorporándose. Sólo que no era una niña, sino la joven más hermosa que jamás hubiera visto en su vida. Su preternatural belleza llenaba las tinieblas que aún se resistían a desvanecerse con una luz tan intensa como el sol del mediodía.
Embelesado, el hombre había olvidado incluso la mano que se cerraba poderosamente sobre su cuello; en cualquier caso, se hubiera quedado sin respiración.

La muchacha puso una delicada mano sobre el hombro del guerrero, que soltó inmediatamente su presa sobre el pobre campesino, que cayó al suelo hecho un ovillo. La chica le dirigió una mirada de disculpa, y pudo apreciar que los exquisitos rasgos que formaban ese rostro perfecto estaban cruzados por las marcas de un intenso sufrimiento. Observándola ahora con atención, vio que su vestido de ricas telas estaba hecho pedazos, sucio de tierra y sangre que, rogaba, no fuera de ella.

Dirigió entonces la mirada a su acompañante. El hombre era un gigante, terrorífico en su atuendo de batalla. Resultaba obvio al verle que había pasado recientemente por un órdago desconocido, pero que por la conexión entre los dos jinetes algo tenía que ver con la muchacha. Tenía el cuerpo envuelto en incontables vendajes, sucios y rotos, pegados al cuerpo en muchos lugares donde la sangre había salido de las heridas nuevamente abiertas. Vendajes improvisados, pudo apreciar, con tela del vestido de la muchacha.

Su rostro era una impenetrable máscara de resolución, la viva imagen del coraje y la determinación. Si ella parecía exhausta, sólo podía tratar de imaginar por qué horrible experiencia había pasado él. Y allí estaba, impertérrito, la pálida faz dura roca cincelada según las facciones de un ideal, ya no de belleza, sino de fuerza.

La pareja intercambió una silenciosa mirada preñada de significado que, al unísono, dirigieron al norte, más allá de las colinas. A lo lejos, la mortecina luz del alba se reflejaba, irisada, sobre los azules ladrillos del Castillo Griego, distorsionada por la bruma que se alzaba desde el foso. La hermosa construcción aparecía ahora rodeada de un hálito oscuro que la convertía en una presencia pulsante y maléfica, cubierta de ventanas que recordaban a las vacías cuencas de una calavera, mirando con odio a la pareja que, sin vacilar, les sostenían la mirada.

El campesino sintió que estaba presenciando algo extraordinario, y sintió un profundo pudor por ello. Se sentía como si estuviera espiando un momento único de intimidad, invitado indeseado a una tragedia personal como las que escribieron los grandes dramaturgos de su tiempo. Y, al mismo tiempo, le invadió una oleada de incontenible ternura por los dos perfectos desconocidos, actores principales de esa tragedia cuyo argumento desconocía, pero cuyo final le hubiera gustado poder escribir de su propio puño y letra, si hubiera aprendido a escribir.

Con una sonrisa triste y cansada que reflejaba un infinito amor, la muchacha tendió la mano al guerrero, cuyo pétreo rostro se animó por un instante con un visible sentimiento de correspondencia, en un momento de perfecta unidad, aún en su situación.

“Vamos, Popolón. Nuestra hija nos espera.”

Sin mediar otra palabra, el hombre asintió con gesto breve, la sonrisa aún pintada en la cara y, cogiendo la mano que le tendía su compañera, retomaron el camino hacia su destino.

lunes, 8 de octubre de 2012

Gazzel Quest, el juego de Nerlaska inspirado en Knightmare opta a entrar en Steam

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Gazzel Quest ahora en Steam
Finalmente los chicos de Nerlaska Studio se han animado y han trabajado duro estos últimos meses para obtener una versión completa de Gazzel Quest para Windows. Su intención ahora es entrar a formar parte del gran catálogo de juegos disponibles a través de Steam, y para ello necesitan de vuestros votos.


El original apareció a principios de este año para dispositivos iOS, y esta versión de Gazzel Quest incluye como gran novedad la posibilidad de que dos jugones disfruten al mismo tiempo con el shooter de corte vertical inspirado en el clásico intemporal de Konami para MSX, Knightmare. Así, dos amigos podrán ponerse a los mandos del teclado o el joystick para repartir 'candela' entre el gran número de enemigos que nos esperan en nuestra aventura. Nos cuentan desde Nerlaska que la dificultad también ha sido ajustada un pelo, ¡pero nosotros con el modo para dos jugadores ya estamos más que convencidos!

Si queréis echarles una mano y que el juego llegue a Steam, podéis votar favorablemente a través de este enlace.

Página de Greenlight de Steam para votar

Lee la entrevista que mantuvimos con Nerlaska

Compra el juego para iOS

jueves, 27 de septiembre de 2012

Impresiones con Knightmare ZX, la conversión soñada durante años por los amantes del 'Speccy'

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Han pasado, ¿cuánto? ¿25 años? 26? Un cuarto de siglo desde que apareciera un cartucho tremendamente divertido de Konami, notable en lo técnico y lleno de una adicción incomparable que hizo las delicias de los usuarios de MSX mientras el resto de poseedores de ordenadores de 8 bits se limitaban a mirar de reojo verdes de envidia como Popolon se 'cargaba' las huestes de enemigos mientras discurría verticalmente la pantalla en esta especie de shooter mitológico.
Luego Konami cambiaría la fórmula del shooter vertical en pos de otros géneros más aventureros como el estupendo Maze of Galious.


Y esto ha sido hasta ahora, cuando un pequeño equipo de entusiastas del Spectrum se han currado una conversión 'oficiosa' genial y mucho más que digna. Con Climacus a la cabeza, creador entre otros del anterior 'Speccy Bros.', McNeil en tareas gráficas, Radastan elaborando la pantalla de carga, y Shiru en música y efectos sonoros, lo que nos encontramos en este fantástico Knightmare ZX es un juego totalmente recomendable que podría haber pasado perfectamente por la conversión del clásico de Konami a finales de los 80 creada por alguna de las desarrolladoras de la época. Tanto es así, que la sensación de estar a los mandos del original no nos abandona durante nuestras partidas, y es que la jugabilidad, lo más importante a nuestro juicio en un videojuego, es intachable, los controles responden a la perfección, y aunque se ha simplificado un poco el elenco de items y objetos que podemos recoger con respecto al cartucho de MSX, esto no incide negativamente en nuestra experiencia del juego para nada.


Comenzamos controlando a Popolon en el primer nivel, muy tranquilo al principio, con apenas enemigos en pantalla y muchos menos disparos, los primeros compases nos servirán para hacernos con el control de nuestro protagonista, el scroll de pantalla y el movimiento de las hordas que nos acosan, sobre todo a partir de la segunda mitad de este nivel. El scroll de pantalla es casi idéntico al de la versión del ordenador japonés, basado en 'tiles' o caracteres seguramente, mientras que los bichos y nuestro héroe se mueven al pixel de forma muy suave en la búsqueda de Afrodita, secuestrada por el príncipe del mal en el monte Athos.


Sorprende como en ocasiones la pantalla se llena de enemigos y la CPU apenas se resiente. Muy buen trabajo en la codificación. La paleta de colores, más reducida, evidentemente, en relación al original, está bien escogida y evita en gran medida el temido 'color clash' de Spectrum. Los escenarios son suficientemente variados como para no aburrirnos, y los diferentes tipos de enemigos van apareciendo poco a poco con lo que nunca llegan a cansarnos.


Otro aspecto a destacar es la banda sonora. El Spectrum nunca ha sido un ordenador recordado precisamente por sus habilidades en el campo del sonido, pero gracias a los últimos modelos, el interés de los programadores y el uso de los chips sonoros, algunas producciones memorables si que han llegado hasta nuestros días. El requisito de los 128k de esta conversión de Knightmare es toda una declaración de intenciones. Gracias a esta memoria 'extra' disfrutaremos de melodías bastante animadas durante nuestras partidas al mismo tiempo que suenan los efectos sonoros al disparar, destruir enemigos, etc.


En conclusión es una conversión buenísima de un juego atemporal muy divertido. Konami supo producir toda una plétora de videojuegos que han quedado para el recuerdo, y el MSX fue sin duda una de las máquinas donde mejor se expuso la desarrolladora de la 'ola'. Es una pena que nuestra Konami no haya permanecido igual en estos tiempos, pero conversiones realizadas por amantes de los videojuegos clásicos en plataformas con más de 25 años como Spectrum, son todo un reconocimiento al gran trabajo de aquellos pioneros, y una gozada para los que disfrutamos ayer y hoy de los videojuegos en general. Enhorabuena al equipo de desarrollo, y ahora, ¡a disfrutar!

Descarga o juego online Knightmare ZX desde World of Spectrum

Visita la web de Bytemaniacos para más info

Gracias a los chicos de El Mundo del Spectrum por el aviso

domingo, 4 de marzo de 2012

Gazzel Quest ya disponible en la app store. ¡Revive la experiencia Knightmare!

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Ya tenemos disponible el juego Gazzel Quest de Nerlaska para dispositivos iOS en la plataforma de descargas digital de Apple. En versiones tanto para iPhone como iPad, podremos descargarnos esta especie de reconocimiento al gran clásico de Konami para MSX totalmente gratis. Si una vez que lo probemos nos gusta podremos adquirirlo evitando de este modo los anuncios publicitarios y algunas pausas antes de jugar. Según los desarrolladores la versión para Android llegará probablemente la semana que viene, aunque antes os ofreceremos unas impresiones completas del juego en RetroManiac.



Lee la entrevista que mantuvimos con Nerlaska

lunes, 27 de febrero de 2012

Gazzel Quest, el juego inspirado en Knightmare de Konami, a puntito de caramelo

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¡Ya queda menos para disfrutar de Gazzel Quest en nuestro móvil!
Nos cuentan desde Nerlaska Studio que el esperado Gazzel Quest, el juego para móviles iOS y Android con reminiscencias al tremendo cartucho de Konami para MSX, aparecerá seguramente esta misma semana en las plataformas de descarga digital correspondientes. Gazzel Quest está ambientado en el antiguo Egipto donde en el papel del héroe tendremos que liberar a nuestra amada, recuperando para ello cinco gemas protegidas por otros tanto cinco demonios.


Nerlaska ha puesto toda la carne en el asador para que su juego nos recuerde al título de los 80 de Konami, pero que al mismo tiempo contenga suficientes novedades como para que sea atractivo para las nuevas generaciones. Hace un tiempo mantuvimos un larga entrevista con los responsables de esta desarrolladora del levante español, en el que nos hablaban largo y tendido de su último proyecto.



Lee la entrevista que mantuvimos con Nerlaska

Más info sobre Knightmare, el legendario cartucho de Konami

lunes, 13 de febrero de 2012

Gazzel Quest encara su recta final. Diseños y artworks del esperado juego de Nerlaska

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Ya queda menos para que el prometedor juego de Nerlaska Studio llega hasta los móviles Android e iPhone. Gazzel Quest, una especie de clon del clásico Knightmare que programara Konami para MSX a mediados de los 80, está ambientado en el antiguo Egipto donde en el papel del héroe tendremos que liberar a nuestra amada, recuperando para ello cinco gemas protegidas por otros tanto cinco demonios. Nerlaska espera enviar el juego durante esta semana para obtener su aprobación y poder tenerlo a disposición de los jugones en los últimos días de febrero.

Para que la espera se nos haga un poco más agradable, aquí tenéis una buena colección de artwork y diseños realizados para el juego de Nerlaska. Encontraréis conceptos de los enemigos a los que nos enfrentaremos o los diferentes sprites del protagonista:


Gazzel, nuestro protagonista








Lee: La entrevista que mantuvimos con Nerlaska

Mira: Más vídeos en el canal Youtube de Nerlaska